Inicio Editorial El Artesano de las Ideas

El Artesano de las Ideas

Por Juan Kenji Ito
  • El programa “Jóvenes construyendo el futuro”, nido de corrupción
  • En auditoría la propia Secretaría del Trabajo afirmó que el 55% del total encuestado se detectó como empresas fantasma y lleno de irregularidades
  • Ya comenzó AMLO con la narrativa del fraude de las elecciones intermedias del 2021
En publicación del Periódico Reforma, según auditorías del propio gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el programa de apoyo “Jóvenes Construyendo el Futuro” es un nido de corrupción, plagado de empresas fantasma y muchas irregularidades. De acuerdo con Reforma, fue una auditoría interna de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS) la que detectó empresas fantasma, que no reunían los requisitos o que funcionaron ilegalmente como centros de capacitación del programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”.
La auditoría 15/2019 del Órgano Interno de Control de la STyPS, aplicada al primer año del programa del Gobierno federal, revisó 91 expedientes de los jóvenes de entre 18 y 29 años que el año pasado recibieron una beca mensual de 3 mil 600 pesos para capacitarse en empresas privadas, instituciones de Gobierno y con personas físicas. De los 91 expedientes revisados de manera aleatoria, en 50 se encontraron anomalías, según la auditoría publicada a principios de año en la página de la Secretaría del Trabajo y de la que Grupo Reforma tiene copia.
En 25 casos, no hay evidencia que acredite el domicilio del centro de trabajo, un domicilio donde se vinculó al becario no coincide con el comprobante del centro de trabajo o no es legible. En 7 casos, el centro de trabajo no acreditó su capacidad operativa para recibir a los becarios toda vez que el número de vacantes para beneficiarios es mayor al número de trabajadores del centro de trabajo, y el espacio es muy reducido en el centro de trabajo”, indica la investigación.
En 21 expedientes, además, no se presentó identificación del representante legal del centro de trabajo o se presentó de manera deficiente; en un caso, el becario se dio de baja acusando que el centro de trabajo le pidió dinero y la empresa siguió dada de alta, en otro caso más, no se encontró el contacto del capacitador.
El año pasado el programa ejerció un presupuesto de más de 22 mil millones de pesos. La auditoría del Órgano Interno de Control fue realizada entre el 21 de octubre y el 13 de diciembre y también detectó anomalías de parte de los becarios.
Así que amigos, su principal bandera, la corrupción, realmente es una farsa, porque uno de sus programas estrella está plagada de irregularidades y de corruptelas ¿Este gobierno no es una farsa como su presidente? ¿Recuerdan cuando AMLO presumió que firmaría todos los certificados de los aprendices de dicho programa?Se irá a proceder contra las responsables, como tantas veces lo dice el Presidente?
Por otra parte, he leído hace unos días en diarios nacionales, la noticia donde indica que ya comenzó AMLO con la narrativa del fraude las elecciones intermedias del 2021 y esta pretensión del Presidente, demuestra el miedo a perder la Cámara de Diputados y las propias elecciones por venir.
Sin pudor, ha dicho que él será el guardián de las elecciones, aunque no le corresponda al Presidente dicha labor. ¿Se imaginan qué hubiera dicho el propio López Obrador si Fox, Calderón o Peña se hubieran atrevido a erigirse guardianes electorales como él pretende?
No, el Presidente no puede ser el guardián electoral porque es uno de los jugadores de los comicios. Él, y los múltiples partidos que lo apoyan, estarán compitiendo.
De acuerdo a nuestra Constitución y a nuestras leyes secundarias, los guardianes, los árbitros de la competencia, son los Organismos Públicos Locales Electorales, los tribunales electorales locales, el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
La pretensión del Presidente demuestra el miedo que tiene a perder la mayoría en la Cámara de Diputados y los comicios locales en 2021. Ya desde ahora está preparando una de sus narrativas favoritas: la del fraude electoral.
Ya lo conocemos y ya sabemos por dónde va su jugada.
Vamos a decir que, efectivamente, le va mal a Morena y partidos satélites en las elecciones. Que pierden la mayoría en la Cámara de Diputados y, por tanto, la capacidad de aprobar leyes y, sobre todo, el presupuesto anual. ¿Qué va a decir AMLO?
Que la elección fue fraudulenta. Que fue culpa del INE y del TEPJF, quienes formaron parte del Bloque Opositor Amplio (BOA) para ganarle el poder a la Cuarta Transformación a la mala.
En el mejor de los casos hará lo que hizo con Puebla en 2018.
La otra opción, la peor, es que aplique la que le hizo a Felipe Calderón en 2006. No lo reconoció como presidente calificándolo de espurio. En ese momento andaba más radical. Si sube más las apuestas, desconocería a la Cámara de Diputados opositora, provocando un conflicto institucional entre dos Poderes del Estado.
Pero regresemos al quid del asunto, dice Leo Zuckerman, en su columna Juegos de Poder. Es increíble la pretensión del Presidente de regresarle al Poder Ejecutivo la facultad de arbitrar los procesos electorales sin cambiar una coma a la legislación existente.
¿Acaso no aprendimos nada de las épocas del PRI?
Sí: el INE y el TEPJF cuestan mucho dinero. ¿Saben por qué? Porque toda nuestra legislación electoral se hizo a partir del principio de la desconfianza entre los jugadores.
Un sistema oneroso por churrigueresco para asegurar la legalidad, imparcialidad, objetividad, certeza, autonomía, independencia y equidad en los procesos para elegir a nuestros gobernantes.
Si alguien luchó por instituciones autónomas para arbitrar las elecciones fue la verdadera izquierda de México. Junto con el PAN presionaron al PRI para que así ocurriera. De esta forma, la alternancia se hizo realidad. Partidos opositores desbancaron a partidos gobernantes, condición sine-qua-non de la democracia.
Pero López Obrador, en este tema, no cree en la democracia representativa, sino en su muy particular definición de democracia que, en realidad, no es democracia, sino un sistema autoritario que él controla.
Y es que amigos, “cuando el río suena, es porque agua lleva”, dice uno de nuestros refranes. Esperemos pues. Finalmente sean felices, de acuerdo a su concepción de ella.