Las redes sociales se han convertido en una de las principales fuentes de información sobre salud y alimentación para millones de personas. Cada día aparecen nuevas dietas, retos virales y recomendaciones rápidas que prometen resultados inmediatos. Sin embargo, detrás de esta avalancha de contenido también existe un riesgo silencioso: la desinformación nutricional.
La nutrióloga mexicana Anna Viesca Sánchez señala que la popularidad de estos contenidos puede llevar a muchas personas a tomar decisiones que afectan su bienestar sin darse cuenta. Según explica, la facilidad con la que se comparte información en internet hace que consejos sin respaldo científico se difundan más rápido que la orientación profesional.
“Hoy cualquiera puede dar recomendaciones de nutrición frente a una cámara, pero eso no significa que sean seguras para todos”, comenta la especialista. Para ella, el principal problema es que las redes suelen simplificar algo que en realidad es profundamente individual: la alimentación.
Anna Viesca Sánchez explica que muchos de los mensajes que circulan en plataformas digitales prometen cambios rápidos en el peso o transformaciones físicas en pocos días. Aunque estos contenidos resultan atractivos, pueden generar expectativas poco realistas y llevar a prácticas extremas que no consideran factores como la edad, el estado de salud, el metabolismo o el estilo de vida de cada persona.
Desde su experiencia profesional, observa que cada vez llegan más pacientes con confusión o ansiedad causada por lo que ven en internet. Algunos llegan después de haber probado dietas restrictivas, otros tras eliminar alimentos importantes por recomendaciones virales o seguir rutinas alimenticias que no estaban diseñadas para ellos. Para la especialista, el problema no es que las personas busquen información, sino que lo hagan sin un filtro adecuado.
Otro aspecto que preocupa a Anna Viesca Sánchez es el impacto emocional que generan ciertos discursos sobre la comida y el cuerpo. Las redes sociales suelen mostrar resultados rápidos y estilos de vida idealizados que pueden provocar frustración o una relación negativa con la alimentación. En lugar de promover hábitos sostenibles, muchos mensajes terminan reforzando la idea de que comer saludable debe implicar sacrificio extremo.
La nutrióloga enfatiza que la nutrición no puede abordarse de forma generalizada. Las necesidades alimenticias cambian en cada etapa de la vida y requieren una evaluación integral. Desde niños hasta adultos mayores —e incluso las mascotas, un área que también forma parte de su enfoque— cada organismo necesita recomendaciones específicas y supervisadas.
Para Anna Viesca Sánchez, la clave está en aprender a distinguir entre información útil y contenido creado únicamente para ganar visualizaciones. Recomienda buscar siempre fuentes profesionales y desconfiar de las soluciones que prometen resultados inmediatos o universales. “La salud real no sucede en una semana ni se basa en modas. Se construye a partir de hábitos sostenibles y decisiones informadas”, afirma.
En un entorno digital donde la información circula a gran velocidad, el mensaje de la especialista es claro: las redes sociales pueden ser una herramienta positiva, pero no deberían reemplazar la orientación profesional cuando se trata de la salud. Antes de seguir cualquier consejo viral, insiste, es importante preguntarse si realmente está adaptado a la persona que lo va a aplicar.
Con este enfoque, Anna Viesca Sánchez busca impulsar una conversación más responsable sobre la nutrición, donde el conocimiento científico y el bienestar a largo plazo tengan más peso que las tendencias pasajeras.